Lo enviamos a un grupo de personas lo suficientemente curiosas como para confiar en nosotros.
Lo probaron, lo criticaron, sugirieron cambios, intercambiaron ingredientes y finalmente votaron.
Hoy, esas botellas finalmente tienen un nombre:La C sin Etiqueta y La D sin Etiqueta.
Las produciremos solo una vez. Algunas ideas merecen permanecer imposibles de repetir.